Análisis: Baten Kaitos: Eternal Wings and the Lost Ocean

Baten Kaitos es un JRPG atípico, largo profundo y variado, con un sistema de control único fresco y mecánicas que no existen en ningún otro videojuego. Pero sobretodo es un producto redondo en todos sus apartados y un regalo para la vista y los oídos, destacando sobremanera por un diseño artístico igualmente atípico y apabullante.

Análisis escrito por Pere

Es harto complicado sentarse delante el ordenador e intentar escribir unas líneas sobre Baten Kaitos. Es un juego especial, diferente, muy diferente a cualquier otro JRPG que hayas jugado nunca, así que esta entrada no es si no un batiburrillo de ideas, opiniones y sentimientos que te adelanto ya, no conseguirán hacer justicia a este estupendo título.

No hay otra forma de empezar a hablar de Baten Kaitos que diciendo que es una autentica joya, un rara avis, desconocido por el hecho de ser un título exclusivo de Game Cube. Baten Kaitos en occidente apenas tuvo repercusión, (demos gracias de que llegase a Europa) pero en Japón sacudió algunos convencionalismos de un género que, en esa época, estaba anquilosado tanto en concepto como en mecánicas, consiguiendo ganarse el favor de prensa y jugadores.

Pero… ¿Qué tiene de especial Baten Kaitos? ¿Qué es lo que hizo que este juego se convirtiese en un juego de culto desde el mismo momento de su lanzamiento?

Para empezar, un universo único con un diseño artístico soberbio a la par que peculiar, a cargo de Yasuyuki Honne, Masako Kato y Nakaba Higurashi que trabajaron en la saga Chrono, Xenogears o Final Fantasy VII entre otros juegos. Su talento configuró un caleidoscopio de estilos culturales orientales en el que predomina la cultura Hindú que da como resultado un apartado visual preciosista hasta decir basta.

Para recrear ese mundo, Tri-Crescendo apostó por usar una técnica que había dado excelentes resultados en la generación de los 32 bits: mientras los personajes estaban modelados en 3D, los escenarios estaban recreados mediante fondos prerrenderizados a partir de imágenes estáticas, sin embargo en esta ocasión se usaron cuadros pintados a mano para cada uno de ellos, lo que consigue transmitir la increíble la sensación de estar jugando sobre una acuarela con vida propia gracias a la incorporación de efectos como el ir y venir de las nubes, el vaivén de las hojas con el viento o el fluir del agua en ríos y cascadas. 

La guinda en el diseño artístico la pone la magistral banda sonora del siempre genial Motoi Sakuraba (principal compositor de las bandas sonoras de Golden Sun, Eternal Sonata y varias entregas de la saga Tales, entre otras) de la que destacan temas como To the End of the Journey of Glittering Stars (tema principal del juego), Violent Storm, the True Mirror o Condemnation of Darkness.

El segundo aspecto que hace único a este título es el núcleo de su sistema de juego en general, y en concreto como se aplica al sistema de combate consiguiendo aunar, de forma magistral habilidad, azar y estrategia a partes iguales. 

Para entender como funciona Baten Kaitos es necesario volver al diseño del juego. En el mundo creado por Monolith Soft, existen unas cartas mágicas llamadas magnus que sirven para almacenar la “esencia magna” de las cosas y poder así transportarlas y usarlas con comodidad (algo parecido a las cápsulas Hoi Poi de Dragon Ball). De esta forma, cualquier cosa puede ser almacenada en un magnus: objetos, comida, armas, espíritus, conversaciones, animales, armaduras, hechizos, pociones… Sin embargo la esencia introducida en los magnus mantiene todas las propiedades del original, por lo que factores externos como el tiempo, el calor o el frío les afectan. Por ejemplo, si introduces una manzana en un magnus con el tiempo se convertirá en en fruta podrida, luego en sidra, y finalmente vinagre. De la misma forma si tienes una llama en un magnus y pasas por debajo de una cascada, ésta se apagará.

Este sistema centrado en los Magnus y su uso cotidiano en el mundo de Baten Kaitos, se integra en el Lore del juego así como en la historia principal, convirtiendo narración y jugabilidad en un todo indivisible.

Baten Kaitos es un juego muy especial, diferente a cualquier otro JRPG que hayas jugado. Un rara avis, desconocido por el hecho de ser un título exclusivo de Game Cube, mucho más grande que la fama y la repercusión que tuvo en su momento y que supuso formidable soplo de aire fresco para un género que rara vez se oxigena.

Cómo decía el sistema de cartas también se aplica al combate, por lo que hay que crear un mazo de cartas con el que combatir, combinando armas, armaduras y objetos que se van a usar durante los enfrentamientos.

En batalla tienes una mano obtenida al azar de tu mazo con la que trazar las jugadas, y el número de cartas que podrás utilizar cada turno depende del nivel del personaje. A esto hay que añadir que, como en todo buen JRPG, las cartas están ligadas a elementos (fuego, agua, viento, crono, luz y oscuridad) que se contrarrestan los unos a los otros y que causan efectos en tus objetivos (o te protegen de ellos).

Pero eso no es todo, también entran en juego las valencias: al igual que en cualquier baraja, todos los magnus que se usan en combate tienen un número (o varios) en sus esquinas. Puedes ignorar estos valores, pero si tienes reflejos y cierta agilidad mental (dispones de apenas dos segundos para elegir la siguiente carta a utilizar, lo que genera cierta presión durante los combates), puedes crear una estrategia para crear parejas, tríos o escaleras obteniendo un bonificador al ataque o la defensa, de forma que aumentará considerablemente el daño causado o reducirás prácticamente a cero el daño recibido.

Como puedes ver el sistema es de lo más original e interesante, pero aún esconde otra capa de profundidad más, porque debido a la particular naturaleza cambiante de los magnus, el juego te permite crear nuevas cartas, si consigues hacer ciertas combinaciones en los combates (por ejemplo, utilizar una naranja y luego hielo, creará un sorbete de fruta que tendrá capacidades curativas más potentes). El número de combinaciones supera las 300, por lo que experimentar y investigar que se puede hacer con cada magnus gracias a las pistas que se encuentran en la descripción de cada objeto, es en sí mismo una suerte de minijuego.

Seguramente, este sistema así explicado puede parecer complejo y un poco lioso, pero nada más lejos de la realidad, lo cierto es que es muy intuitivo. Además la curva de aprendizaje está muy bien diseñada por lo que las mecánicas se interiorizan con facilidad, y ayuda a profundizar en el sistema hasta dominarlo completamente. Una delicia, la verdad.

Decir también, y por si esta información te es útil, que personalmente no me gustan los juegos de cartas pero la propuesta de Baten Kaitos me ha encantado; no pienses en Magic o en Hearthstone, porque no tiene absolutamente nada que ver.

Y llegamos al tercer aspecto diferencial del juego, es decir: tú y el rol que adoptas como jugador/a. Aunque la historia es, más o menos, la típica de cualquier JRPG (un Dios malvado del pasado regresa con la intención de dominar el mundo y un grupo de héroes deben detenerlo), y los personajes son arquetípicos (héroe adolescente amnésico y taciturno, heroína guapa y positiva, amigo gracioso y fuertote, tía dura solitaria, personaje raro e histriónico, y personaje con potencial pero lleno de inseguridades y traumas); no lo es tu papel como jugador/a, pues Baten Kaitos no te pone en la piel de ninguno de los personajes, si no que eres tú mismo, actuando como un espíritu protector, cuya labor desde otra dimensión (es decir, nuestro mundo, el mundo real) es la de guiar y ayudar al grupo a salvar al mundo.

Esto aporta un interesante cambio de perspectiva que directamente destroza la cuarta pared al introducir al jugador en el juego interactuando directamente con los personajes que, por ejemplo, miran a la pantalla durante una conversación para hablarte o pedirte tu opinión. Esto alcanza su cénit en una recta final que aprovecha esta idea al máximo.

Así que esto es Baten Kaitos, un juego mucho más grande que la fama y la repercusión que tuvo en su momento y que el tiempo ha puesto en el lugar que merece como juego de culto. Seguro que no somos muchos los que lo pudimos disfrutar de él cuando salió al mercado, pero los que sí lo hicimos, tenemos una opinión casi unánime: este juego supuso formidable soplo de aire fresco para un género que rara vez se oxigena.

Te gustará si te gustaron: Xenoblade, la saga Tales, Throne breaker, Sly the Spire
Idioma: Español
Duración: entre 60 y 100 horas (depende de lo completista que seas)
PEGI 12

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